Es una escena típica de otoño e invierno: vas paseando por el pinar, ves una piña abierta, seca y perfecta para encender la estufa, te agachas a cogerla y alguien te suelta: "¡Cuidado, que te puede caer una multa!".
¿Tienen razón? ¿Nos hemos convertido en delincuentes por seguir una tradición que nuestras vecinas y vecinos mayores llevan haciendo toda la vida? La respuesta corta es: NO. La respuesta larga tiene matices importantes. Hoy en Pueblo Vivo separamos el grano de la paja (o el piñón de la cáscara) para que sepas exactamente qué puedes meter en el saco sin miedo a la Guardia Civil.
El origen del bulo está en no distinguir especies. No es lo mismo coger una piña de Pinus pinea (pino piñonero), o Pinus sylvestris (pino albar o silvestre) cerrada, que tiene un valor comercial alto por el piñón, que coger una "piñota" de Pinus pinaster (pino resinero) abierta y seca del suelo.
Para que nadie te pueda llamar la atención, debes cumplir estos tres requisitos indispensables:
La ley permite el "aprovechamiento vecinal" o "episódico". Esto significa que puedes llenar un saco o una cesta para encender tu chimenea. Lo que no puedes hacer es llenar una furgoneta entera o venderlas después. Si hay lucro, hace falta licencia.
Esta es la línea roja. Puedes coger lo que ha caído. Jamás debes varear el pino, arrancar piñas de las ramas (aunque estén secas) o cortar leña verde. Dañar el árbol sí conlleva sanciones administrativas graves.
En los Montes de Utilidad Pública, el uso recreativo y la recogida de pequeñas cantidades de frutos silvestres o setas (sin fines comerciales) suele ser libre, salvo que haya un coto específico.
En Fincas Privadas, todo lo que hay dentro (incluidas las piñas del suelo) pertenece al dueño. Aquí necesitas su permiso, aunque sea verbal.

Lejos de dañar el ecosistema, recoger piñotas secas es una labor de prevención de incendios. Estás retirando biomasa seca de alta combustión que, en verano, actúa como gasolina para el fuego. Antiguamente, los montes estaban más limpios precisamente porque los vecinos retiraban este combustible. Recuperar esta costumbre es un servicio al entorno.
Si alguien te rebate, puedes citar:
Nota: Recomendamos consultar siempre el bando de tu Ayuntamiento por si existe alguna restricción local temporal por riesgo de plagas o incendios.
Nuestros mayores y pensionistas que pasean por el pinar no son furtivos. Recoger unas piñas para calentarse es un derecho consuetudinario, ecológico y lógico. Hazlo con respeto, no uses herramientas agresivas y disfruta del calor de hogar que solo da la leña del pueblo.
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