Es la pesadilla recurrente de cualquier urbanita que sueña con mudarse al campo: tienes la casa perfecta, las vistas son increíbles y el alquiler es barato. Pero llega el lunes, tienes la reunión semanal por Zoom con tu equipo y... te congelas. Tu voz suena como un robot y la conexión se cae tres veces.
Resultado: estrés, vuelta a la ciudad y la sensación de que "en el pueblo no se puede trabajar".
En Pueblo Vivo queremos que seas realista. El teletrabajo ha abierto las puertas del mundo rural de par en par, pero la infraestructura no siempre va a la velocidad de nuestros deseos. Hoy te enseñamos a hacer una auditoría de conectividad como un profesional, para que sepas exactamente qué contratas antes de firmar el contrato de alquiler.
El primer paso es entender la jerga. Cuando un propietario o un alcalde te dice "aquí tenemos internet", tienes que preguntar: "¿Pero qué tipo de internet?". No es lo mismo viajar en AVE que en un tren de cercanías de los años 80.
No te fíes de los mapas de cobertura de las operadoras (a veces son demasiado optimistas). Aquí tienes tres pasos infalibles para verificar la realidad:

Cuando visites el pueblo para ver la casa, no guardes el móvil. Camina por las diferentes habitaciones y por el jardín. Haz un test de velocidad (hay muchas apps gratuitas) en cada rincón. Fíjate especialmente en la velocidad de subida (upload), que es la clave para que te vean bien en las videollamadas.
Sal a la calle y mira las fachadas. ¿Ves cables negros finos que bajan por las paredes y entran en las casas? ¿Ves cajetines grises o negros con el logo de alguna operadora? Eso suele ser señal de que la fibra ya ha llegado.
Entra al bar del pueblo, pídete un café y saca el portátil. Pregunta al camarero o a los parroquianos: "¿Qué tal va internet aquí cuando llueve?" o "¿Qué compañía tenéis contratada?". La respuesta de un vecino frustrado vale más que mil anuncios de televisión.
"Recuerda: Un pueblo puede tener fibra en la calle principal, pero no en la casa de las afueras que te ha gustado. La distancia importa."
¿Te has enamorado de una casa en una aldea perdida donde no llega ni el cable de teléfono? Hace cinco años te habríamos dicho que era imposible trabajar allí. Hoy existe una solución: el internet satelital de baja órbita (De momento tenemos Starlink).
Es una inversión (tienes que comprar la antena y la mensualidad es algo más alta que la fibra convencional), pero te permite tener velocidades de 100-200 Mbps en literalmente cualquier punto del mapa, siempre que tengas visión directa al cielo. Es la herramienta que está permitiendo repoblar caseríos que llevaban décadas vacíos.
Existen otros proyectos similares que irán incorporándose en un tiempo breve al mercado; el máximo competidor de Starlink será el Proyecto Kuiper de Amazon, luego tendremos otros que no creo que tarden mucho: OneWeb, Telesat Lightspeed, etc
Antiguamente, mirábamos si la casa tenía buen tiro de chimenea para no pasar frío. Hoy, asegurarte una buena conexión es igual de vital para tu supervivencia profesional en el medio rural.
No tengas miedo a ser pesado preguntando. Estás apostando por un cambio de vida y necesitas que los cimientos digitales sean sólidos. La buena noticia es que cada vez hay menos "zonas de sombra" y más oportunidades para trabajar mirando a la montaña en lugar de a un edificio de oficinas.
¿Y tú? ¿Has tenido alguna experiencia de 'terror tecnológico' en el pueblo o has encontrado un oasis de fibra óptica? ¡Comparte tu experiencia para ayudar a otros lectores!
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