Si vienes de la ciudad, tu mente está programada para pedir nota simple, certificado energético y escrituras ante notario hasta para comprar una plaza de garaje. Pero cuando llegas al pueblo y te enamoras de esa casita de aperos o de ese huerto junto al río, te encuentras con la frase: "Papeles no tengo, pero esto ha sido de mi familia toda la vida".
¿Debes salir corriendo? No necesariamente. En Pueblo Vivo defendemos la seguridad jurídica, pero también el sentido común. Si nos ponemos exquisitos con la burocracia, condenamos medio país a la ruina.

Vamos a romper una lanza a favor del Contrato Privado de Compraventa. Es un documento totalmente legal y vinculante entre dos partes. En el mundo rural, es la herramienta que mantiene vivo el territorio.
Es una cuestión de matemáticas. Imagina un pedazo de tierra de secano o una pequeña ruina cuyo valor de mercado es de 1.500€. Si para venderla tienes que ir al notario, al registro y pagar impuestos, los gastos se comen el valor de la venta.
La realidad: Si exigimos escrituras para todo, nadie vendería esas pequeñas parcelas y acabarían llenas de zarzas. Comprar con contrato privado es, muchas veces, la única forma de rescatar el patrimonio.
Que el contrato privado sea válido no significa que compres a ciegas. Para evitar estafas, solo necesitas verificar la posesión real:
Superado el trámite de la compra, llega el edificio. Aquí sí pedimos precaución extrema. Un muro de piedra aguanta siglos, pero la madera no.
Si entras en una casa y ves humedad en la planta alta, no pienses en "pintar". Piensa en estructuras. Cambiar un tejado rural no es bricolaje, es obra mayor. Antes de regatear el precio de la casa, calcula si tienes pulmón financiero para levantar la cubierta. A veces, la casa te la "regalan" porque el coste real es arreglarla.
Ya tienes la casa y el contrato firmado. Ahora quieres reformar. Aquí te toparás con la barrera más dura del medio rural actual: la falta de mano de obra.
Encontrar un albañil, un fontanero o un electricista en la zona puede ser una odisea. Los buenos están cogidos para los próximos seis meses.

Comprar en un pueblo es un acto de fe y de recuperación. No dejes que la falta de un papel notarial te impida comprar ese huerto que te da la vida, siempre que verifiques que el vendedor es honesto (algo fácil de comprobar en la comunidad).
El contrato privado ha servido a nuestros abuelos durante generaciones y sigue siendo válido hoy. Úsalo con cabeza, asegura la posesión y ponte a disfrutar de tu trozo de tierra.
¿Te has encontrado con problemas de papeles al buscar casa o tierra? ¿Cómo lo solucionaste? Cuéntanos tu experiencia para ayudar a otros.
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